El plato vacío para los que menos tienen.

(Publicado en http://www.MateAmargo.org el 28/8)

El sábado 23 de agosto por la mañana se produjo el desalojo en el asentamiento Papa Francisco, en Villa Lugano, en el que cientos de familias fueron reprimidas y maltratadas por la policía Metropolitana.

La escena resulta familiar. El escenario de pobreza que rodea la ciudad de Buenos Aires pareciera opacar la vista de las flores plantadas en la Avenida 9 de Julio, las bici sendas prolijamente pintadas y los carteles electrónicos de última generación que decoran la capital.

El problema habitacional que afecta a los que menos tienen no es una prioridad para el gobierno de la ciudad, lo cual queda claro en el informe presentado por la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) con respecto al panorama del primer semestre de 2014: “De todos los organismos que atienden la problemática de hábitat y vivienda, el único que ejecutó el 50% de su presupuesto es la Dirección General de Atención Inmediata, integrada por los programas que atienden la emergencia habitacional, mientras que el IVC (Instituto de Vivienda de la Ciudad) ejecutó sólo el 28.4%. En cuanto a los programas de villas, disminuyen las partidas en general en un 13.3% y ejecutan solo el 32.7%. El PRIT del IVC disminuye su partida en 50 mill de pesos”.

Ya en el 2013 el presupuesto destinado a Asistencia Social había disminuido un 26,8 % y el Instituto de Vivienda de la Ciudad, cuyo presupuesto se ve disminuido desde el año 2010, sólo invirtió en urbanización de villas menos de tres millones de pesos. Según las conclusiones elevadas por el informe de ACIJ “existe una tendencia general a no solo realizar modificaciones para reducir los montos asignados al total de los organismos destinados a políticas públicas de vivienda, sino que también existen niveles de sub ejecución de los programas”.

Efectivos de la Policía Metropolitana y de Gendarmería desalojaron la Villa Papa Francisco en la mañana del sábado 23 de agosto.

Efectivos de la Policía Metropolitana y de Gendarmería desalojaron la Villa Papa Francisco en la mañana del sábado 23 de agosto.

Esta situación no se condice con la realidad habitacional de la ciudad, donde alrededor de 275 mil personas se encuentran en situación de emergencia y viven en villas y asentamientos precarios. El informe “Cuánto y cómo se gastó el presupuesto de vivienda 2013” de ACIJ denuncia que “en los últimos años se ha identificado que se destinan magras partidas al gasto en vivienda, del año 2011 a 2014 se redujo en un 19%, se subejecutan y se reducen los presupuestos vigentes, esta práctica sumada a la falta de regulación del mercado habitacional hace que el derecho a una vivienda digna y el derecho a vivir en la ciudad sea imposible de realizar para cada vez más personas”.

El reflejo de la desatención estatal también se hace visible en los presupuestos destinados a educación. ACIJ, en el informe “Proyecto de presupuesto 2014. Regresividad en los recursos asignados a educación” de su programa “Igualdad Educativa”, denuncia que “la asignación de los bienes y recursos educativos, antes que neutralizar las asimetrías, termina castigando a los más humildes con una oferta educativa diferenciada y perjudicial”.

Mientras que para el año 2010 el porcentaje del presupuesto de la ciudad destinado a educación era de un 28, 2%, lo previsto para el 2014 fue del 21,6%, un 6,6% menos en un área en la que se necesita cada vez más. En cuanto a infraestructura escolar, los números no dejan de ser alarmantes, ya que se destinó para este año la mitad de lo que se previó dos años atrás (de más de 400 millones en el año 2012 a 200 millones para el año 2014). Además, cabe mencionar la insuficiente cantidad de vacantes de varios distritos escolares (2, 5, 19 y 21 que corresponden a los barrios de Almagro, Balvanera, Villa Crespo, Barracas, Pompeya, Parque Patricios, Villa Soldati, Flores, Chacabuco, Riachuelo y Villa Lugano) en donde viven muchas personas cuyas condiciones socioeconómicas se ven en desventaja. A estos números se le suma el hecho de que en los presupuestos para infraestructura no se prevé la construcción de escuelas, algo indispensable para la resolver la cuestión de las vacantes.

Paradójicamente, el gobierno de la ciudad destina 16% del presupuesto total para educación a subsidiar escuelas de gestión privada, según los datos previstos por ACIJ: “Los elevados aportes hechos a escuelas privadas caras, coexisten con una grave situación de falta de vacantes en escuelas de nivel inicial, con la falta de escuelas en distritos de la zona sur, y con el cierre de grados y cursos en escuelas de gestión estatal”.

Nada de esto figura en los discursos del Jefe de Gobierno, quien, por el contrario, encuentra más importante salir a oponerse públicamente al proyecto enviado al Congreso sobre el pago de la deuda soberana y a criticar al gobierno nacional por no responder al modelo neoliberal que él mismo defiende y sostiene con sus políticas de exclusión.

La oposición no queda afuera, aunque lo intente porque siempre es progre pegarle a Macri. No porque no coincidan ni porque entre sus políticas de gobierno prevalezcan las que favorecen siempre a la clase acomodada, sino porque diferenciarse de quien blanquea su postura política de derecha resulta más acertado que hacerse cargo de lo que se piensa. Coinciden pero no lo dicen, porque resta, porque no es progre.

Queda claro quién es quién en este juego que hoy plantea el panorama político. El asentamiento Papa Francisco no es un caso aislado y merece que se lo analice en un contexto de violencia política y represión estatal que hace años despliega impunemente el gobierno de la ciudad frente a las cámaras y detrás de ellas, en los discursos que pronuncia y en los que se niega a escuchar. El plato con los candidatos 2015 se encuentra servido, un plato del que, aparentemente, no comerán los más pobres.

Fuentes:

“Ejecución del área de vivienda en el primer semestre de 2014”, ACIJ: http://www.scribd.com/doc/237888644/Ejecucion-Primer-Semestre-2014-Vivienda.

“Cuánto y cómo se gastó el presupuesto de vivienda 2013”, ACIJ: http://www.scribd.com/doc/236898086/Cuanto-y-como-se-gasto-el-Presupuesto-de-Vivienda-en-2013.

“Proyecto de presupuesto 2014. Regresividad en los recursos asignados a educación”, ACIJ: http://www.scribd.com/doc/187369851/Informe-proyecto-presupuesto-2014-Educacion-final-26-NOV.

Paren de sufrir

La libertad de prensa y la preocupación del periodismo. ¿Culpables o inocentes?

Hace mucho tiempo que se viene dando una batalla feroz entre quienes defienden a este gobierno y al modelo de país que propone y los que entienden que dicho modelo perjudica a la sociedad y buscan demostrarlo de cualquier manera. No necesito detallar quiénes son cada uno y por qué defienden sus posturas. Sí me voy a detener en una acusación particular que me ha movilizado y me ha dado mucho en qué pensar, sobre todo por mi formación y por ser parte de esta sociedad que desde ambos bandos se busca (dicen) preservar.

Me refiero al debate sobre la libertad de expresión y sobre la supuesta censura y autoritarismo que, según prestigiosos comunicadores, amenazan con convertir al país en una dictadura informativa. Repasemos algunas declaraciones.

El 7 de diciembre de 2012, Jorge Lanata, Alfredo Leuco, Nelson Castro y Pepe Eliaschev se presentaron ante la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) en el Congreso de la Nación, acompañados de legisladores de la UCR y el PRO, para evaluar el estado de la libertad de expresión en el marco de lo que en aquel momento se llamó 7D.

Jorge Lanata dijo: “Estamos defendiendo la democracia. La ley de medios fue hecha sólo para perjudicar a Clarín”. Así mismo, Alfredo Leuco aseguró: “Yo dije que el año 2006 era el de mayor momento de autoritarismo desde el retorno de la democracia en 1983. No me equivoqué. Desde entonces el Gobierno no ha  hecho otra cosa que perfeccionar el mecanismo de apriete al periodismo”. Por su parte, Pepe Eliaschev puntualizó: “Esto no empezó ahora ni en el 2009. En 2003, yo lo escuché con mis oídos: iban a gobernar en contra del periodismo. Cuando ellos dijeron que venían por todo, no estaban mintiendo”.

Nelson Castro no se quedó atrás y dijo que “el panorama del futuro es dificilísimo para el ejercicio de la profesión. En la suerte del periodismo se va a jugar la suerte de la libertad”. Ese día, los representantes de la oposición Federico Pinedo, Patricia Bulrich y Oscar Aguad, entre otros, firmaron un documento que se tituló “La Argentina camina peligrosamente hacia el control estatal de los medios de comunicación”.

La indignación colectiva continuó y en noviembre de 2013 Magdalena Ruiz Guiñazú y Joaquín Morales Solá se presentaron ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos (organización creada para proteger los intereses de Estados Unidos en los países de América) para denunciar la “preocupante” situación de la libertad de prensa en Argentina. Allí ambos denunciaron que “el Gobierno considera al periodismo como su único adversario, su único enemigo a vencer”.

Es curioso cómo estas declaraciones logran aún inundar el aire de la radio y la televisión, además de las páginas de diarios y revistas, sobre todo si tenemos en cuenta la realidad acerca de los constantes ataques a la libertad de expresión.

Ninguno de estos “incuestionables” hizo referencia, en ninguno de los espacios que ostentan para decir todo lo que en teoría no pueden decir, acerca de la responsabilidad del Grupo Clarín y La Nación, dueños mayoritarios de Papel Prensa, perseguidores infatigables de millonarios intereses económicos y principales instigadores de la desinformación y el periodismo “berreta”, en esta trama de silencio de la que culpan al Estado Nacional.

Ni Lanata ni Ruiz Guiñazú hablaron de los aumentos arbitrarios en el Papel Obra impuesto cada año por estos imperios económicos que afectan principalmente a las publicaciones independientes. La revista La Pulseada, órgano de prensa de la Obra del Padre Carlos Cajade, logró sacar el número de marzo del 2014 recién en abril debido no sólo al vaciamiento y a la deuda que tiene el Estado Provincial con todas las organizaciones de niñez sino también al costo del papel.

“El papel obra necesario para imprimir La Pulseada, que en diciembre pagábamos $12000, en febrero cotizó a $21000. Salimos en papel Ilustración porque insólitamente estaba más barato”, explicó Daniel Badenes, editor de la revista, en su nota Malabaristas, publicada en el número de marzo.

Así mismo, Claudia Acuña, referente del “Colectivo Lavaca”, que edita Mu, declaró para La Pulseada: “No es un aumento inflacionario. Es un aumento selectivo y político para expulsar a las revistas de papel obra, que son las independientes”.

Este no es el único problema que atenta contra la libertad de prensa de la que tanto eco se hacen Eliaschev, Leuco y Nelson Castro. También preocupa el tema de la distribución, ya que a pesar de que las ventas han bajado, los medios que se jactan de practicar un “periodismo independiente” saturan el mercado con publicaciones que no se venden, lo cual perjudica directamente a los más pequeños ya que ahora deben pagar no sólo por los ejemplares que se venden sino también por los que se devuelven.

En ese sentido, Ingrid Beck, directora de la revista Barcelona, dijo para La Pulseada que “hay medios gráficos que le reclaman al sistema un trabajo de ir y venir. Un camión que lleva cien revistas y trae de vuelta cien revistas. El editor no paga un peso y los distribuidores hacen todo el laburo igual. Eso hace que todo esté a punto de explotar. Nosotros somos los menos beneficiados porque si nos cobran por ejemplar devuelto, nos destrozan”.

Nada de esto se escuchó en los discursos de estos emblemas en los que se apoyan Clarín y La Nación para sostener su victimización frente a un panorama en donde ellos son claros beneficiarios. Así se entiende como, en palabras de Nelson Castro, “el panorama del futuro es dificilísimo para el ejercicio de la profesión”.

Si los únicos que dicen sufren el ahogo de los que lucran, entonces están en lo cierto Castro y Morales Solá. Si aumentar el precio del papel de manera arbitraria significa “perfeccionar el mecanismo de apriete al periodismo”, entonces las palabras de Alfredo Leuco son muy atinadas. Si denunciar los recurrentes atentados a la libertad de prensa significa señalar a estas grandes corporaciones como los responsables de que todas las publicaciones independientes (de intereses económicos, políticos y financieros) corran el riesgo de desaparecer, entonces estas declaraciones están aportando muchísimo a un debate que se torna cada vez más violento.

Es fundamental que, como ciudadanos y, sobre todo, como seres con capacidad de razonar, entendamos que aquel que dispone de horas de radio y televisión además de espacio ilimitado en medios gráficos para decir lo que piensa, por más absurdo e impreciso que sea, no es una víctima del autoritarismo y la censura. En todo caso está gozando del privilegio que otros profesionales más comprometidos no tienen, que es decir y preguntar lo que quieran.

Paren de sufrir y, si quieren preguntar, empiecen por esto. A lo mejor logran hacer algo de periodismo.

 

Que quede claro: no porque defienda el reclamo que hoy llevan adelante las únicas publicaciones que hacen periodismo de calidad en el país, estoy levantando la bandera del kirchnerismo. Esa es otra discusión que conllevaría otro análisis de otras características y que no cabría dentro de este debate. Me molesto en aclararlo para mantener mi línea y ser clara. Quien quiera caer en el lugar común y decir que soy de La Cámpora, como se dice ahora, que lo haga. Eso sí, le sugiero una relectura de esta nota y un esfuerzo intelectual mayor para tratar de entender lo que dice.

 

Estas son sólo algunas de las revistas que sufren el apriete de los que piden más libertad de expresión. Ellas no se venden porque nosotros las bancamos.

Estas son sólo algunas de las revistas que sufren el apriete de los que piden más libertad de expresión. Ellas no se venden porque nosotros las bancamos.

Fuentes:

-Diario Clarín del 2 de noviembre de 2013, nota “Periodistas denuncian en la OEA límites a la libertad de expresión”.

-www.tn.com.ar del 7 de diciembre de 2012, nota “La SIP, en el Congreso, escuchó la preocupación de los periodistas por los ataques a la libertad de expresión”.

-Infobae.com del 1 de noviembre de 2013, nota “Denunciaron ante la OEA ataques contra la libertad de prensa”.

– Diario Perfil del 2 de noviembre de 2013, nota “Magdalena confirmó que CIDH analizará las denuncias sobre ataques a la prensa”.

-Revista La Pulseada, nº 117. Marzo de 2014, nota “Malabaristas”.

El tiempo de la rebeldía ha llegado

Se ha hablado mucho durante estos días sobre el comienzo de clases interrumpido por los docentes en huelga y, a medida que pasa el tiempo y las escuelas siguen vacías, el debate crece y las opiniones se multiplican. Esto resulta confuso, ya que se han dicho algunas cosas que muy lejos están de ser reales. Repasemos un poco el repertorio de declaraciones:

En su discurso de apertura de las Sesiones Legislativas, la Presidente Cristina Fernández aprovechó para hacer publicidad de su gestión presidencial y la de su marido, aludiendo a que este gobierno fue el que más invirtió en educación en los últimos 30 años, no sólo en presupuesto sino en construcción de escuelas y universidades nacionales. Esta declaración, si bien se dio previamente al comienzo fallido de las clases, tenía como fin adelantar una opinión sobre el conflicto que se avecinaba.

Sin ánimos de contradecirla, pues estoy  de acuerdo con esta apreciación, considero esta declaración como mínimo oportunista y desviadora del tema en cuestión. La presidente en ningún momento se refirió a las condiciones en la que se encuentra el sistema educativo en general a causa de la desinversión. Sólo se limitó a resguardarse en una declaración que no hizo más que comparar su gestión con la de otros gobiernos. La traducción sería “nosotros invertimos más que cualquiera, entonces no reclamen porque antes estaban peor”.

Es cierto que se ha invertido mucho, pero también es cierto que las condiciones han empeorado sustancialmente. El salario real de un docente ha disminuido no sólo en cuanto a lo que obtiene de bolsillo (la mayoría de las veces sumas en negro y que no alcanzan a cubrir el mínimo) sino a la inflación que se ha desencadenado en estos últimos meses. Si vivir con $4000 hace un año era difícil, hoy es verdaderamente imposible si se tiene en cuenta que el kilo de tomate cuesta $30 y que la carne es un lujo que debería exhibirse en un museo. Ni siquiera es admisible ya contar con un fiado de la mano del almacenero del barrio.

Por condiciones me refiero también al estado de las escuelas públicas. Aulas deterioradas, llenas de manchas de humedad, ventanas rotas y lámparas sin focos. Baños sucios con inodoros perdiendo agua, paredes cayéndose a pedazos y puertas que no cierran. A esto hay que sumarle la falta de recursos mínimos como papel higiénico, borradores y tizas. No quiero dejar de lado a las escuelas que cuentan con comedores. Hoy tienen el mismo presupuesto por alumno que hace 3 años, con lo cual el menú se repite porque la plata no alcanza y cada vez son más los chicos que necesitan comer en la escuela.

La sordera del Scioli

Otra de las personas que habló de la situación que vive la educación pública fue el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires Daniel Scioli, quien advirtió que el conflicto “me llama la atención, me resulta extraño la forma tan contundente con la que los gremios salieron a sostener la medida de fuerza por tiempo indeterminado” luego de inaugurar una muestra rural en Ramallo el 12 de este mes.

No se sabe bien si la “sorpresa” que siente Scioli ante el conflicto tiene que ver con su actitud somnolienta ante el fuego que amenaza con dejar a la provincia de Buenos Aires hundida en cenizas o su desentendimiento total de la realidad de la educación. Algunos periodistas entendieron que Scioli se refería a un posible boicot al gobierno provincial de los docentes acompañados por fuerzas de la oposición.

No tengo en claro cuáles son las aspiraciones políticas de Roberto Baradel, quien hasta hace poco se encontraba en las filas del kirchnerismo. Tampoco creo que sea relevante si busca una candidatura. Scioli no entiende que hay que ser un gran profesional de la educación con vocación de servicio para poder dar clases en una escuela pública percibiendo un salario de $4000. No lo entiende y, por supuesto, no le interesa. Se llena la boca hablando de “las necesidades y el futuro de los chicos” luego de terminar con el pago de subsidios a todos los comedores de la provincia, instituciones que cumplen con un derecho más urgente que el derecho a la educación.

De Lucía: ¿Qué sabe usted de la educación pública?

Otra de las personalidades que se refirieron al tema fue la Directora de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires, la Abogada Nora De Lucía, quien declaró el 17 de este mes en el programa Intratables que “con el aumento propuesto por la provincia, un docente puede llegar a cobrar $44000”.

En este punto me surge una duda casi existencial y me pregunto si en esa cifra la Abogada De Lucía no habrá puesto un cero de más. Probablemente haya sido intencional y si algo logró fue incrementar la bronca del docente hacia el estado provincial y, además, el desprecio de la sociedad hacia los docentes.

A la Sra. De Lucía se le pasó decir que el aumento del 30,9% alcanzaría sólo a los maestros y que un porcentaje de esa suma se cobraría en negro. Además, olvidó mencionar el reclamo por el estado edilicio de las escuelas, del que ni ella ni el gobernador se hicieron eco por considerar lo mismo que la presidente con respecto a que la inversión en educación fue la más alta en 30 años. Lo que no olvidó señalar De Lucía fue que el aumento sería “significativo” si se tiene en cuenta que la mayoría de los docentes tienen más de un cargo y el aumento se aplicaría por cada uno de los cargos que se tengan. Pero claro, no dijo que los descuentos de IOMA también se hacen por cargo y que aún pagando el doble o el triple que cualquier afiliado, el servicio que perciben es igual de deficiente para todos. Tampoco mencionó el descuento por ganancias a aquellos que trabajan jornadas completas con el único fin de vivir dignamente.

Me queda claro que la Sra. De Lucía está fuera de órbita de cualquier tipo de discusión sobre educación pública. ¿Qué puede saber alguien que manda a sus hijos a una institución como el Colegio Lincoln de La Plata sobre la falta de papel higiénico en los baños y los vidrios rotos de las ventanas? ¿Qué le puede importar lo que cobra un docente a una funcionaria del ejecutivo que gasta medio millón de pesos en acondicionar vehículos oficiales y cerca de un millón en redecorar la residencia oficial?

A ninguno de los tres, Cristina, Scioli y De Lucía parecerías interesarles verdaderamente la educación pública. Es una de las banderas de este gobierno “nacional y popular” que para lo único que se utiliza es para hacer campaña, al igual que sucede con los derechos humanos y los planes sociales. Queda claro en las acciones que la educación forma parte de las prioridades de este gobierno sólo al momento de la discusión con la derecha y en época de elecciones.

Lo que me resulta preocupante e incluso peligroso es que desde el poder político se haya logrado revertir la responsabilidad y poner al docente como el culpable del deterioro de la educación pública. Y aún más preocupante es cómo ese discurso se reproduce mediáticamente, haciendo dudar a los más instruidos y poniendo en el podio a los militantes.

El debate sobre la educación pública se da en todos estos matices. Debemos escuchar con atención y saber que de un lado y del otro hay intencionalidad política. Lo que hay que saber diferenciar es si esa intencionalidad es electoralista o gremial. Defiendo la segunda, que es la que defiende los derechos de los trabajadores.

Marcha docente en La Plata, desde Plaza Olazabal a Plaza San Martín y Casa de Gobierno: Por más recursos, más capacitación, mejores condiciones de trabajo y salarios dignos.

Marcha docente del 19/3 en La Plata, desde Plaza Olazabal a Plaza San Martín y Casa de Gobierno: Por más recursos, más capacitación, mejores condiciones de trabajo y salarios dignos.

El rol docente hoy: de autoridad indiscutida a sinónimo de vagancia.

Desde que tengo uso de razón esta época del año está plagada de incertidumbre para los docentes. Mesa de negociaciones, paritarias, salario mínimo, capacitación, diseño curricular, jubilación, etc. Es una lista larga en donde se contemplan muchas de las exigencias de maestros, profesores, directivos y demás integrantes del plantel educativo, quienes ven tanto en la educación pública como en el rol docente un marcada y profunda devaluación.

Esta situación de incertidumbre inquieta no sólo a los educadores, por los motivos antes mencionados, sino también a los padres que, a pocos días de que empiece el año escolar, no saben si sus hijos podrán concurrir o no a clases debido a la amenaza constante de una medida de fuerza que afectaría el comienzo. Así es como todas las quejas e insultos son dirigidas a los docentes, poniendo en duda su capacidad, sus ganas de trabajar y hasta su vocación por la enseñanza. Es en este punto donde inevitablemente me surge la pregunta acerca de qué fue lo que pasó para que el maestro dejara de ser una figura cuya palabra era indiscutible y pasara a ser uno de los grandes males de nuestra sociedad.

Los de mi generación y algunos un poco más adultos recordarán al maestro como una figura que representaba conocimiento, vocación, responsabilidad y respeto. En mis años de colegiala a nadie se le hubiese ocurrido faltarle el respeto a un maestro y, si lo hacía, era su última acción como alumno de la escuela a la que concurría. Llegar a casa con una nota en el cuaderno, una citación para los padres o una mala calificación significaban semanas de penitencia sin salir ni mirar televisión. Y jamás se nos ocurría contradecir la palabra del maestro; lo que él o ella decía era palabra santa.

Hoy vemos una situación muy diferente. No creo necesario desarrollar un poco más la realidad que vive un educador, aunque sí me atrevo a decir que es muy distinta de la de cualquiera que nunca se ha parado frente a una clase. No es fácil ese lugar, sobre todo si se tienen en cuenta factores que la educación, como está planteada, no considera. Cada alumno tiene un nombre y una historia, desarrolla formas de pensar y de actuar distintas de acuerdo a su realidad. A eso hay que sumarle que en cada curso hay alrededor de 25 alumnos y que muchos llegan a la escuela sin haber recibido ningún tipo de educación en su casa, como si esta institución debiera hacerse cargo de criar hijos ajenos. Este es uno de los grandes problemas a los que se han enfrentado las escuelas en los últimos años. Dejaron de ser instituciones de formación académica y, de un tiempo a esta parte, se transformaron en guarderías con comedores.  La carga de violencia con la que el alumno se presenta en muchas oportunidades dificulta no sólo el aprendizaje sino también el acatamiento de los límites de sus compañeros y, así, el orden y la enseñanza.

Llamar al padre para que discipline a su hijo es una pérdida de tiempo y dejarlo sin recreo o enviarlo a rendir la materia en diciembre sólo aumenta el desprecio tanto del alumno como de sus padres, que ven en la escuela un mecanismo para mantenerlo fuera de casa por algunas horas y, también, para desentenderse de los problemas que ese chico pueda llegar a tener. No es casualidad que existan las colonias de vacaciones y las escuelas de verano. No quiero decir que todos los padres que envían a sus hijos a estas instituciones lo hagan porque quieren sacarse un problema de encima. Sin embargo, es una realidad que está y se da en muchos casos y, así, el maestro pasa a ser padre y psicólogo además de maestro, recibiendo un salario mínimo y la estigmatización social antes mencionada.

No quiero dejar de hacer referencia a un hecho que me resulta curioso: la inmensa carga de frustración con la que algunos padres atormentan a sus hijos, motivo por el cual se niegan a aceptar que el chico falle en una materia o no sea bueno practicando un deporte. Él tiene que alcanzar todas las mateas no alcanzadas por su padre, de otro modo, cargará con esa frustración ajena y lo hará sentirse un fracasado y un mediocre a corto plazo. Claro está que en todas estas situaciones el principal culpable nunca será el padre que sobre exige a su hijo, sino otra vez el maestro, que en su metodología de enseñanza buscará que el alumno se supere por sí mismo y no allanándole el camino.

Quiero aclarar algo que me parece importante: cuando me refiero al rol del docente, a las condiciones de trabajo y a la realidad que se vive en el aula, me refiero a todos los educadores que día a día se paran frente a una clase. Sin embargo, me solidarizo especialmente con aquellos que tienen verdadera vocación de enseñanza, aquellos que se comprometen día a día y que tratan de superarse no sólo dando lo mejor de sí sino también capacitándose en cada oportunidad que se les presenta, implementando métodos innovadores (dentro de lo que permite el sistema) y que se involucran con la realidad de sus alumnos. No son todos así, algunos sólo ven en la docencia una salida laboral en la cual no hay vocación ni compromiso. No me refiero a ellos ni me solidarizo con ellos. No creo que cualquiera sea capaz de dar clases y estoy convencida de que la responsabilidad de que haya docentes con esas características es del Estado que sostiene y apoya el sistema educativo tal como funciona hoy.

No creo tener toda la razón con respecto a la realidad en la educación, pero si puedo decir que la veo desde el relato de personas con vocación docente y con una clara perspectiva de cambio. No todos son así, como ya expuse anteriormente, con lo cual ya no voy a llamar maestro o profesor al que decide sacarse una carpeta médica para tomarse vacaciones, al que hace paro en la escuela pública pero no en la privada, al que trata al alumno como un idiota responsable de su propia ignorancia. Esos no merecen ningún reconocimiento. Sepamos diferenciar y no juzgar erróneamente por causa de unos cuantos que dejan mucho que desear.

maestro

¿El chorro del 506 o la condena por ser negro?

En la parada de colectivos de 13 y 44 hay un negro. Tendrá alrededor de 20 años. Usa ropa grande, vieja y sucia y se mueve con un aire altanero. La gente que pasa lo mira con desaprobación, pero él no agacha la cabeza, sostiene la mirada desafiante. No es negro de piel, más bien es castaño y hasta tiene ojos verdes. Pero es un negro, tiene actitud de negro y eso es lo que todos advierten en la parada. Sube al 506. Atrás, hayun tipo canoso con boina que juega con un teléfono. El negro se le sienta al lado, el canoso lo guarda y se acomoda de manera tal que el negro no le pueda sacar nada. Se hace el que no lo ve, pero sabe que está ahí y por eso abraza su mochila y mira por la ventanilla. A medida que el micro avanza, suben otras personas y todas se sientan bien lejos del negro. Al rato se para el canoso y se baja. El negro lo mira, se acomoda la gorra y se vuelve para el lado de la ventanilla. Entonces se escucha el grito de una señora: “¡Me robaste, negro de mierda! ¡Devolvéme la billetera!”. Es una mujer de unos 60 años, con el pelo rubio ceniza, ojos marrones y cara como de cera. Le gritaba al negro y éste la miraba con los ojos muy abiertos, sin dejar de parecer altanero y empezando a actuar en su defensa. La mujer sigue gritando arriba del colectivo, el chofer mira la situación por el espejo mientras aminora la marcha y  un hombre se acerca al negro, agarrándolo por los hombros y exigiéndole que devuelva la billetera. Varias personas más se suman a la riña, al momento que el chofer frena el colectivo. Entre dos o tres revisan al negro mientras éste está tirado en el piso, tratando de zafarse, motivo por el cual cada tanto liga alguna patada. Cuando ya no tienen qué revisar, la señora empieza a gritar que seguro tiró la billetera por la ventanilla. Nadie duda de su palabra y todos empiezan a colaborar para bajar al negro chorro del colectivo. “¡Yo no tengo nada, loco, soltáme!”, grita el negro. Lo golpean un par de veces más, “por negro de mierda” dice un hombre  con manos muy grandes, hasta que el negro se zafa y sale corriendo de ahí, con el pantalón por las rodillas, una zapatilla menos y el buzo todo desgarrado. No se para para mirar atrás y sigue corriendo hasta que se pierde de vista.

Esa noche, la señora rubia que había acusado al negro de robarle la billetera, recibió un mensaje de la amiga que había visitado esa tarde. Decía que había dejado su billetera olvidada en su casa y que si necesitaba pasar a buscarla, ella la esperaba. Inmediatamente pensó en el revuelo que había armado en el colectivo, pero no sintió una pizca de arrepentimiento. El pibe era un negro de mierda, si no era a ella, seguramente le había robado a alguien más. Y se lo merecía, por negro. No comentó nada a su familia sobre el mensaje de su amiga. El hecho de que el negro no le hubiese robado nada, no era motivo suficiente como para que limpiara su imagen. Había que cuidarse de esa gente y a lo mejor había que reaccionar de esa manera más seguido. Son negros, pensó la señora, y de alguna manera hay que cuidarse.

¿Cuándo fue que un pibe de 20 años pasó a ser “un negro de mierda”? ¿En qué momento lo condenamos a ser un chorro? ¿Qué nos llevó a pensar en ese pibe como una posible amenaza? ¿Desde cuándo vestirse y actuar de una manera nos posiciona en el lugar de jueces? ¿Por qué nos anticipamos a condenar al otro? ¿Cómo estamos tan seguros de que no somos “un negro de mierda”? ¿Cómo se hace para dejar de ser un “negro de mierda”?

El es Cesar González, mejor conocido como Camilo Blajaquis. Escritor y referente de los jóvenes en situación de vulnerabilidad y uno de los tantos chicos que nos perdemos de conocer por ver en él a un “negro de mierda”.

Fariña, la “inflación” y un análisis sobre la superficialidad del medio

Esta semana circuló por todos los medios la noticia del intento de suicidio de la novia de Leo Fariña, tras ser comparada con la ex del empresario, Karina Jelinek. Este hecho se produjo luego de que la revista Pronto, publicación semanal cuyos contenidos son principalmente datos sobre la vida personal de los famosos, titulara una nota “A Fariña lo agarró la inflación”, aludiendo al estado físico de su novia y comparándola con Karina Olga, quien según el ingenioso que escribió la nota, “luce un físico escultural”, a diferencia de la joven de 22 años, a quien describen como “de un físico renacentista”.

fariña

Sin hacer mención a la agudeza intelectual tanto del autor de la nota como del Editor de la revista, quien justificó su publicación aludiendo que fue a modo de broma, quisiera referirme al mensaje detrás de la publicación, a la triste avivada que significó esta nota.

Macarena tiene 22 años y parece ser que se tomó 32 pastillas de Alplax cuando vio lo que circulaba. No sé dónde vive, qué hace, ni qué piensa, pero me importa destacarla en esta oportunidad. No me da pena la comparación (ojalá algún día alguien me compare con Karina Jelinek), pero sí me genera cierta impotencia el estereotipo trillado pero con mucho marketing del que se hace eco esta revista.

Hay una imagen construida, un modelo a seguir, a través del cual se alcanzaría el éxito. Hablo en potencial por dos motivos: por un lado no soy para nada parecida a esos modelos y, por lo tanto, no sé si serlo me llevaría al éxito. Sin embargo, y por otro lado, no creo que el éxito tenga que ver con la imagen. Ese modelo, el que tanto pregonan los amantes de la moda como Pancho Dotto o Roberto Giordano, es el 90-60-90 de las pasarelas, los carteles de publicidad, las páginas de las revistas, los maniquíes de las vidrieras de los comercios, etc. Es el modelo de la espalda y cinturas pequeñas, de las piernas largas y delgadas y de las panzas chatas. Un modelo que nos tortura a las mujeres desde que tengo uso de razón y por el que todas desesperan.

Ese modelo nos vende no sólo éxito, sino también belleza, bienestar, salud, tecnología, dinero y hasta amor. El mensaje sería “nada te puede faltar con estas medidas”. Me suena a que si soy flaca, aunque tenga hambre, presión baja y mal humor, igual voy a ser feliz, el flaco que me gusta me va a dar bola, voy a tener plata y me voy a sentir una diva. Sí, claro.

Ese modelo de mujer es un modelo que sólo expresa a través de su cuerpo. Mujeres que lucen bien, huelen, bien, usan lindos zapatos, carteras, relojes y vestidos pero que no tienen absolutamente nada que decir. Son mujeres que no hablan porque no están ahí para decir nada. Mujeres que no tienen identidad. Solamente están ahí y su función es ser observadas.

Con esto no quiero decir que detrás de esa imagen no haya personas que piensan y sienten. Sería poco inteligente y hasta de mal gusto de mi parte. Estaría publicando mi opinión en las páginas de la revista Pronto, y créanme que eso es lo último que quiero. Me refiero al rol que cumplen esas mujeres en nuestra sociedad, no a lo que realmente son. Ellas están ahí para que nosotros las miremos y deseemos sus zapatos, su ropa, sus cuerpos, etc. Son objetos en los que ¿gracias? a los avances de la ciencia, podemos convertirnos con tan sólo poner unos billetes sobre el escritorio de un cirujano. Son los modelos que sirven para vender desde ropa interior hasta cubiertas para tractores.

Me preocupa que ante la aparición pública de una mujer que no tiene la panza chata, el culo redondo y los muslos separados, se hable de “inflación” en referencia a las “poco perfectas” medidas de la joven Macarena. Ella no tiene el “lomazo”  que tiene Jelinek, pero sin ninguna duda no padece de obesidad. Somos muchas las mujeres que  no lo tenemos y sin embargo, cada una de nosotras podría escribir su propio libro de vida.

La belleza de una mujer radica en sus ideas. Uno no se enamora de unos abdominales marcados o de unas tetas talle 100 (aunque es muy probable que ese sea el primer paso). El cuerpo de una mujer no la define como persona. Decir que Fariña se devaluó porque le gustan las mujeres más gorditas (en el caso de que su novia lo fuera) es decir que hay mujeres de mejor o peor calidad. Y eso no es lo peor del mensaje, sino que se entendería en esta nota que las mujeres esperan a un hombre como si fueran un animal que espera ser adoptado en una feria y que se va feliz con el primero que lo elija. No funciona de esa manera.

Es cierto que esta concepción de la mujer como objeto está vigente desde hace mucho tiempo, y también es cierto que ya hace algunos años que el género femenino ha logrado empezar a limpiar su imagen. Sin embargo, publicaciones como la de Pronto le quitan más que lo que le dan a este avance. Entiendo que haya que llenar espacios y que los tiempos en una redacción sean apremiantes, pero apelar a la crítica de una mujer que no tiene intención de salir en una revista de actualidad, habla del poco profesionalismo por parte de quienes escriben allí  y de su superficialidad alarmante. No quiero ponerme en una actitud moralista, pero me parece que estamos grandes para hacer reir a costa de otro en estos términos y bajo estas condiciones.

Es poca la información que circula por los medios, que por lo menos no atente contra la lucha que se emprende diariamente para terminar con los supuestos que estigmatizan a las mujeres. Personalmente puedo soportar que un Tinelli muestre mujeres desnudas todos los días en la televisión, no porque me guste, sino porque, en última instancia, esas mujeres están decidiendo estar ahí (más allá de lo que implique, lo cual nos llevaría a otro debate). De algún modo, todo contribuye a sostener esa idea de la mujer como objeto y lo considero de muy mal gusto, pero la publicación de Pronto traspasó todos los límites a mi entender permitidos, sobre todo cuando desde la Edición aseguraron haberlo hecho “en broma”.

No es broma calificar a una mujer por su aspecto físico, sobre todo si no desea ser calificada. No es broma equiparar una cuestión estética con la salud de una persona. Estar excedido de peso implica estar vulnerable a contraer ciertas enfermedades, tener panza y un poco de celulitis, no. No es broma decir que una mujer es de menor calidad que otra. Ya tenemos suficiente con tener que ver culos por todos lados como para que encima nos consideren peores por no ser casi anoréxicas.

No suelo adentrarme en debates que surjan en este tipo de revistas, pero ya estoy cansada de la comparación barata en la que devienen estas cuestiones. Sepan disculpar mis expresiones, mezcla de entusiasmo e indignación que me surgen desde lo más profundo, pero alguien tenía que profundizar un poco más sobre el asunto de si Fariña sale o no con una estatua griega.

Gracias Pronto, por tus aportes para papel higiénico.

Adjunto un testimonio que acabo de ver en Facebook, me pareció muy oportuno, ya que se trata de un testimonio de alguien que no es un “modelo”: 

“ADVERTENCIA: Esta foto puede ser considerada obscena porque la modelo no es delgada. Y todas y todos sabemos que solo la gente delgada puede mostrar sus abdómenes y enorgullecerse de sí misma. Bueno… pues yo no estoy de acuerdo. Este es mi cuerpo. No tuyo. MÍO. Lo que quiere decir que las decisiones que tome sobre él, no son tu puto problema. Lo que quiere decir que mi talla NO ES TU PUTO PROBLEMA.  Si mi panza grande y mis brazos gordos y mis estrías y mis muslos anchos te ofenden, no importa. No voy a esconder mi cuerpo y mi ser para no herir susceptibilidades.  Esta foto es para el extraño hombre en la iglesia de mi abuela, que me dijo que estaba demasiado panzona cuando tenía cinco años.  Esta foto es para mi entrenador de equitación, que me dijo que estaba demasiado gorda cuando tenía nueve años.  Esta foto es para la niña en mi campamento de verano que me dijo que sería verdaderamente bonita si tan sólo bajara unos cuantos kilos.  Esta foto es para todos los estúpidos agentes publicitarios, que insisten en vendernos cremas para deshacernos de las estrías, las cuales son la cosa más normal del mundo y la mayoría de las personas las tenemos (las mías me salieron en la pubertad). Esta foto es para el chavo en la fiesta, que me dijo que parecía una ballena varada.  Esta foto es para Emily de la secundaria, que me buleaba incesantemente, hacía videos burlones sobre mí, me enviaba correos asquerosos y me llamaba “manteca”. Me hacía sentir como si ni siquiera mereciera estar viva, sólo porque mi tamaño era mayor al suyo. Tenía 12 años. Y continuó buleándome por redes sociales hasta la preparatoria.  SOBRE TODO, esta foto es para mí. Para la chava que odiaba su cuerpo tanto que tomó medidas extremas intentando cambiarlo. Que lloraba por horas por el hecho de que jamás sería delgada. Que era acosada y atormentada y herida por el simple hecho de ser quien es.  Todo eso quedó en el pasado.  ESTE ES MI CUERPO. SUPÉRENLO.” ——- Del muro de Humans of New York.

Stella

Un lugar para decir…

Hace tiempo que vengo trabajando la idea de empezar a escribir en un blog. No me decidía por varios motivos, pero principalmente porque no sabía sobre qué escribir, no estaba muy segura “para qué”. No se mucho de nada y ese era el “pero” que anteponía cada vez que aparecía esta idea. Hace poco pasó que me di cuenta de que tengo mucho para decir, además de cierta verborragia que he alimentado a lo largo de casi siete años de formación como periodista. Los temas son diversos, puedo hablar de política, sociedad, economía, ecología, etc. La actualidad me lo exige, no sólo por mi formación, sino también por ser parte de esta sociedad.

Espero estar a la altura de las circunstancias, pero más espero ser fiel a mis ideas.

Ana Dagorret