El plato vacío para los que menos tienen.

(Publicado en http://www.MateAmargo.org el 28/8)

El sábado 23 de agosto por la mañana se produjo el desalojo en el asentamiento Papa Francisco, en Villa Lugano, en el que cientos de familias fueron reprimidas y maltratadas por la policía Metropolitana.

La escena resulta familiar. El escenario de pobreza que rodea la ciudad de Buenos Aires pareciera opacar la vista de las flores plantadas en la Avenida 9 de Julio, las bici sendas prolijamente pintadas y los carteles electrónicos de última generación que decoran la capital.

El problema habitacional que afecta a los que menos tienen no es una prioridad para el gobierno de la ciudad, lo cual queda claro en el informe presentado por la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) con respecto al panorama del primer semestre de 2014: “De todos los organismos que atienden la problemática de hábitat y vivienda, el único que ejecutó el 50% de su presupuesto es la Dirección General de Atención Inmediata, integrada por los programas que atienden la emergencia habitacional, mientras que el IVC (Instituto de Vivienda de la Ciudad) ejecutó sólo el 28.4%. En cuanto a los programas de villas, disminuyen las partidas en general en un 13.3% y ejecutan solo el 32.7%. El PRIT del IVC disminuye su partida en 50 mill de pesos”.

Ya en el 2013 el presupuesto destinado a Asistencia Social había disminuido un 26,8 % y el Instituto de Vivienda de la Ciudad, cuyo presupuesto se ve disminuido desde el año 2010, sólo invirtió en urbanización de villas menos de tres millones de pesos. Según las conclusiones elevadas por el informe de ACIJ “existe una tendencia general a no solo realizar modificaciones para reducir los montos asignados al total de los organismos destinados a políticas públicas de vivienda, sino que también existen niveles de sub ejecución de los programas”.

Efectivos de la Policía Metropolitana y de Gendarmería desalojaron la Villa Papa Francisco en la mañana del sábado 23 de agosto.

Efectivos de la Policía Metropolitana y de Gendarmería desalojaron la Villa Papa Francisco en la mañana del sábado 23 de agosto.

Esta situación no se condice con la realidad habitacional de la ciudad, donde alrededor de 275 mil personas se encuentran en situación de emergencia y viven en villas y asentamientos precarios. El informe “Cuánto y cómo se gastó el presupuesto de vivienda 2013” de ACIJ denuncia que “en los últimos años se ha identificado que se destinan magras partidas al gasto en vivienda, del año 2011 a 2014 se redujo en un 19%, se subejecutan y se reducen los presupuestos vigentes, esta práctica sumada a la falta de regulación del mercado habitacional hace que el derecho a una vivienda digna y el derecho a vivir en la ciudad sea imposible de realizar para cada vez más personas”.

El reflejo de la desatención estatal también se hace visible en los presupuestos destinados a educación. ACIJ, en el informe “Proyecto de presupuesto 2014. Regresividad en los recursos asignados a educación” de su programa “Igualdad Educativa”, denuncia que “la asignación de los bienes y recursos educativos, antes que neutralizar las asimetrías, termina castigando a los más humildes con una oferta educativa diferenciada y perjudicial”.

Mientras que para el año 2010 el porcentaje del presupuesto de la ciudad destinado a educación era de un 28, 2%, lo previsto para el 2014 fue del 21,6%, un 6,6% menos en un área en la que se necesita cada vez más. En cuanto a infraestructura escolar, los números no dejan de ser alarmantes, ya que se destinó para este año la mitad de lo que se previó dos años atrás (de más de 400 millones en el año 2012 a 200 millones para el año 2014). Además, cabe mencionar la insuficiente cantidad de vacantes de varios distritos escolares (2, 5, 19 y 21 que corresponden a los barrios de Almagro, Balvanera, Villa Crespo, Barracas, Pompeya, Parque Patricios, Villa Soldati, Flores, Chacabuco, Riachuelo y Villa Lugano) en donde viven muchas personas cuyas condiciones socioeconómicas se ven en desventaja. A estos números se le suma el hecho de que en los presupuestos para infraestructura no se prevé la construcción de escuelas, algo indispensable para la resolver la cuestión de las vacantes.

Paradójicamente, el gobierno de la ciudad destina 16% del presupuesto total para educación a subsidiar escuelas de gestión privada, según los datos previstos por ACIJ: “Los elevados aportes hechos a escuelas privadas caras, coexisten con una grave situación de falta de vacantes en escuelas de nivel inicial, con la falta de escuelas en distritos de la zona sur, y con el cierre de grados y cursos en escuelas de gestión estatal”.

Nada de esto figura en los discursos del Jefe de Gobierno, quien, por el contrario, encuentra más importante salir a oponerse públicamente al proyecto enviado al Congreso sobre el pago de la deuda soberana y a criticar al gobierno nacional por no responder al modelo neoliberal que él mismo defiende y sostiene con sus políticas de exclusión.

La oposición no queda afuera, aunque lo intente porque siempre es progre pegarle a Macri. No porque no coincidan ni porque entre sus políticas de gobierno prevalezcan las que favorecen siempre a la clase acomodada, sino porque diferenciarse de quien blanquea su postura política de derecha resulta más acertado que hacerse cargo de lo que se piensa. Coinciden pero no lo dicen, porque resta, porque no es progre.

Queda claro quién es quién en este juego que hoy plantea el panorama político. El asentamiento Papa Francisco no es un caso aislado y merece que se lo analice en un contexto de violencia política y represión estatal que hace años despliega impunemente el gobierno de la ciudad frente a las cámaras y detrás de ellas, en los discursos que pronuncia y en los que se niega a escuchar. El plato con los candidatos 2015 se encuentra servido, un plato del que, aparentemente, no comerán los más pobres.

Fuentes:

“Ejecución del área de vivienda en el primer semestre de 2014”, ACIJ: http://www.scribd.com/doc/237888644/Ejecucion-Primer-Semestre-2014-Vivienda.

“Cuánto y cómo se gastó el presupuesto de vivienda 2013”, ACIJ: http://www.scribd.com/doc/236898086/Cuanto-y-como-se-gasto-el-Presupuesto-de-Vivienda-en-2013.

“Proyecto de presupuesto 2014. Regresividad en los recursos asignados a educación”, ACIJ: http://www.scribd.com/doc/187369851/Informe-proyecto-presupuesto-2014-Educacion-final-26-NOV.

Paren de sufrir

La libertad de prensa y la preocupación del periodismo. ¿Culpables o inocentes?

Hace mucho tiempo que se viene dando una batalla feroz entre quienes defienden a este gobierno y al modelo de país que propone y los que entienden que dicho modelo perjudica a la sociedad y buscan demostrarlo de cualquier manera. No necesito detallar quiénes son cada uno y por qué defienden sus posturas. Sí me voy a detener en una acusación particular que me ha movilizado y me ha dado mucho en qué pensar, sobre todo por mi formación y por ser parte de esta sociedad que desde ambos bandos se busca (dicen) preservar.

Me refiero al debate sobre la libertad de expresión y sobre la supuesta censura y autoritarismo que, según prestigiosos comunicadores, amenazan con convertir al país en una dictadura informativa. Repasemos algunas declaraciones.

El 7 de diciembre de 2012, Jorge Lanata, Alfredo Leuco, Nelson Castro y Pepe Eliaschev se presentaron ante la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) en el Congreso de la Nación, acompañados de legisladores de la UCR y el PRO, para evaluar el estado de la libertad de expresión en el marco de lo que en aquel momento se llamó 7D.

Jorge Lanata dijo: “Estamos defendiendo la democracia. La ley de medios fue hecha sólo para perjudicar a Clarín”. Así mismo, Alfredo Leuco aseguró: “Yo dije que el año 2006 era el de mayor momento de autoritarismo desde el retorno de la democracia en 1983. No me equivoqué. Desde entonces el Gobierno no ha  hecho otra cosa que perfeccionar el mecanismo de apriete al periodismo”. Por su parte, Pepe Eliaschev puntualizó: “Esto no empezó ahora ni en el 2009. En 2003, yo lo escuché con mis oídos: iban a gobernar en contra del periodismo. Cuando ellos dijeron que venían por todo, no estaban mintiendo”.

Nelson Castro no se quedó atrás y dijo que “el panorama del futuro es dificilísimo para el ejercicio de la profesión. En la suerte del periodismo se va a jugar la suerte de la libertad”. Ese día, los representantes de la oposición Federico Pinedo, Patricia Bulrich y Oscar Aguad, entre otros, firmaron un documento que se tituló “La Argentina camina peligrosamente hacia el control estatal de los medios de comunicación”.

La indignación colectiva continuó y en noviembre de 2013 Magdalena Ruiz Guiñazú y Joaquín Morales Solá se presentaron ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos (organización creada para proteger los intereses de Estados Unidos en los países de América) para denunciar la “preocupante” situación de la libertad de prensa en Argentina. Allí ambos denunciaron que “el Gobierno considera al periodismo como su único adversario, su único enemigo a vencer”.

Es curioso cómo estas declaraciones logran aún inundar el aire de la radio y la televisión, además de las páginas de diarios y revistas, sobre todo si tenemos en cuenta la realidad acerca de los constantes ataques a la libertad de expresión.

Ninguno de estos “incuestionables” hizo referencia, en ninguno de los espacios que ostentan para decir todo lo que en teoría no pueden decir, acerca de la responsabilidad del Grupo Clarín y La Nación, dueños mayoritarios de Papel Prensa, perseguidores infatigables de millonarios intereses económicos y principales instigadores de la desinformación y el periodismo “berreta”, en esta trama de silencio de la que culpan al Estado Nacional.

Ni Lanata ni Ruiz Guiñazú hablaron de los aumentos arbitrarios en el Papel Obra impuesto cada año por estos imperios económicos que afectan principalmente a las publicaciones independientes. La revista La Pulseada, órgano de prensa de la Obra del Padre Carlos Cajade, logró sacar el número de marzo del 2014 recién en abril debido no sólo al vaciamiento y a la deuda que tiene el Estado Provincial con todas las organizaciones de niñez sino también al costo del papel.

“El papel obra necesario para imprimir La Pulseada, que en diciembre pagábamos $12000, en febrero cotizó a $21000. Salimos en papel Ilustración porque insólitamente estaba más barato”, explicó Daniel Badenes, editor de la revista, en su nota Malabaristas, publicada en el número de marzo.

Así mismo, Claudia Acuña, referente del “Colectivo Lavaca”, que edita Mu, declaró para La Pulseada: “No es un aumento inflacionario. Es un aumento selectivo y político para expulsar a las revistas de papel obra, que son las independientes”.

Este no es el único problema que atenta contra la libertad de prensa de la que tanto eco se hacen Eliaschev, Leuco y Nelson Castro. También preocupa el tema de la distribución, ya que a pesar de que las ventas han bajado, los medios que se jactan de practicar un “periodismo independiente” saturan el mercado con publicaciones que no se venden, lo cual perjudica directamente a los más pequeños ya que ahora deben pagar no sólo por los ejemplares que se venden sino también por los que se devuelven.

En ese sentido, Ingrid Beck, directora de la revista Barcelona, dijo para La Pulseada que “hay medios gráficos que le reclaman al sistema un trabajo de ir y venir. Un camión que lleva cien revistas y trae de vuelta cien revistas. El editor no paga un peso y los distribuidores hacen todo el laburo igual. Eso hace que todo esté a punto de explotar. Nosotros somos los menos beneficiados porque si nos cobran por ejemplar devuelto, nos destrozan”.

Nada de esto se escuchó en los discursos de estos emblemas en los que se apoyan Clarín y La Nación para sostener su victimización frente a un panorama en donde ellos son claros beneficiarios. Así se entiende como, en palabras de Nelson Castro, “el panorama del futuro es dificilísimo para el ejercicio de la profesión”.

Si los únicos que dicen sufren el ahogo de los que lucran, entonces están en lo cierto Castro y Morales Solá. Si aumentar el precio del papel de manera arbitraria significa “perfeccionar el mecanismo de apriete al periodismo”, entonces las palabras de Alfredo Leuco son muy atinadas. Si denunciar los recurrentes atentados a la libertad de prensa significa señalar a estas grandes corporaciones como los responsables de que todas las publicaciones independientes (de intereses económicos, políticos y financieros) corran el riesgo de desaparecer, entonces estas declaraciones están aportando muchísimo a un debate que se torna cada vez más violento.

Es fundamental que, como ciudadanos y, sobre todo, como seres con capacidad de razonar, entendamos que aquel que dispone de horas de radio y televisión además de espacio ilimitado en medios gráficos para decir lo que piensa, por más absurdo e impreciso que sea, no es una víctima del autoritarismo y la censura. En todo caso está gozando del privilegio que otros profesionales más comprometidos no tienen, que es decir y preguntar lo que quieran.

Paren de sufrir y, si quieren preguntar, empiecen por esto. A lo mejor logran hacer algo de periodismo.

 

Que quede claro: no porque defienda el reclamo que hoy llevan adelante las únicas publicaciones que hacen periodismo de calidad en el país, estoy levantando la bandera del kirchnerismo. Esa es otra discusión que conllevaría otro análisis de otras características y que no cabría dentro de este debate. Me molesto en aclararlo para mantener mi línea y ser clara. Quien quiera caer en el lugar común y decir que soy de La Cámpora, como se dice ahora, que lo haga. Eso sí, le sugiero una relectura de esta nota y un esfuerzo intelectual mayor para tratar de entender lo que dice.

 

Estas son sólo algunas de las revistas que sufren el apriete de los que piden más libertad de expresión. Ellas no se venden porque nosotros las bancamos.

Estas son sólo algunas de las revistas que sufren el apriete de los que piden más libertad de expresión. Ellas no se venden porque nosotros las bancamos.

Fuentes:

-Diario Clarín del 2 de noviembre de 2013, nota “Periodistas denuncian en la OEA límites a la libertad de expresión”.

-www.tn.com.ar del 7 de diciembre de 2012, nota “La SIP, en el Congreso, escuchó la preocupación de los periodistas por los ataques a la libertad de expresión”.

-Infobae.com del 1 de noviembre de 2013, nota “Denunciaron ante la OEA ataques contra la libertad de prensa”.

– Diario Perfil del 2 de noviembre de 2013, nota “Magdalena confirmó que CIDH analizará las denuncias sobre ataques a la prensa”.

-Revista La Pulseada, nº 117. Marzo de 2014, nota “Malabaristas”.

El rol docente hoy: de autoridad indiscutida a sinónimo de vagancia.

Desde que tengo uso de razón esta época del año está plagada de incertidumbre para los docentes. Mesa de negociaciones, paritarias, salario mínimo, capacitación, diseño curricular, jubilación, etc. Es una lista larga en donde se contemplan muchas de las exigencias de maestros, profesores, directivos y demás integrantes del plantel educativo, quienes ven tanto en la educación pública como en el rol docente un marcada y profunda devaluación.

Esta situación de incertidumbre inquieta no sólo a los educadores, por los motivos antes mencionados, sino también a los padres que, a pocos días de que empiece el año escolar, no saben si sus hijos podrán concurrir o no a clases debido a la amenaza constante de una medida de fuerza que afectaría el comienzo. Así es como todas las quejas e insultos son dirigidas a los docentes, poniendo en duda su capacidad, sus ganas de trabajar y hasta su vocación por la enseñanza. Es en este punto donde inevitablemente me surge la pregunta acerca de qué fue lo que pasó para que el maestro dejara de ser una figura cuya palabra era indiscutible y pasara a ser uno de los grandes males de nuestra sociedad.

Los de mi generación y algunos un poco más adultos recordarán al maestro como una figura que representaba conocimiento, vocación, responsabilidad y respeto. En mis años de colegiala a nadie se le hubiese ocurrido faltarle el respeto a un maestro y, si lo hacía, era su última acción como alumno de la escuela a la que concurría. Llegar a casa con una nota en el cuaderno, una citación para los padres o una mala calificación significaban semanas de penitencia sin salir ni mirar televisión. Y jamás se nos ocurría contradecir la palabra del maestro; lo que él o ella decía era palabra santa.

Hoy vemos una situación muy diferente. No creo necesario desarrollar un poco más la realidad que vive un educador, aunque sí me atrevo a decir que es muy distinta de la de cualquiera que nunca se ha parado frente a una clase. No es fácil ese lugar, sobre todo si se tienen en cuenta factores que la educación, como está planteada, no considera. Cada alumno tiene un nombre y una historia, desarrolla formas de pensar y de actuar distintas de acuerdo a su realidad. A eso hay que sumarle que en cada curso hay alrededor de 25 alumnos y que muchos llegan a la escuela sin haber recibido ningún tipo de educación en su casa, como si esta institución debiera hacerse cargo de criar hijos ajenos. Este es uno de los grandes problemas a los que se han enfrentado las escuelas en los últimos años. Dejaron de ser instituciones de formación académica y, de un tiempo a esta parte, se transformaron en guarderías con comedores.  La carga de violencia con la que el alumno se presenta en muchas oportunidades dificulta no sólo el aprendizaje sino también el acatamiento de los límites de sus compañeros y, así, el orden y la enseñanza.

Llamar al padre para que discipline a su hijo es una pérdida de tiempo y dejarlo sin recreo o enviarlo a rendir la materia en diciembre sólo aumenta el desprecio tanto del alumno como de sus padres, que ven en la escuela un mecanismo para mantenerlo fuera de casa por algunas horas y, también, para desentenderse de los problemas que ese chico pueda llegar a tener. No es casualidad que existan las colonias de vacaciones y las escuelas de verano. No quiero decir que todos los padres que envían a sus hijos a estas instituciones lo hagan porque quieren sacarse un problema de encima. Sin embargo, es una realidad que está y se da en muchos casos y, así, el maestro pasa a ser padre y psicólogo además de maestro, recibiendo un salario mínimo y la estigmatización social antes mencionada.

No quiero dejar de hacer referencia a un hecho que me resulta curioso: la inmensa carga de frustración con la que algunos padres atormentan a sus hijos, motivo por el cual se niegan a aceptar que el chico falle en una materia o no sea bueno practicando un deporte. Él tiene que alcanzar todas las mateas no alcanzadas por su padre, de otro modo, cargará con esa frustración ajena y lo hará sentirse un fracasado y un mediocre a corto plazo. Claro está que en todas estas situaciones el principal culpable nunca será el padre que sobre exige a su hijo, sino otra vez el maestro, que en su metodología de enseñanza buscará que el alumno se supere por sí mismo y no allanándole el camino.

Quiero aclarar algo que me parece importante: cuando me refiero al rol del docente, a las condiciones de trabajo y a la realidad que se vive en el aula, me refiero a todos los educadores que día a día se paran frente a una clase. Sin embargo, me solidarizo especialmente con aquellos que tienen verdadera vocación de enseñanza, aquellos que se comprometen día a día y que tratan de superarse no sólo dando lo mejor de sí sino también capacitándose en cada oportunidad que se les presenta, implementando métodos innovadores (dentro de lo que permite el sistema) y que se involucran con la realidad de sus alumnos. No son todos así, algunos sólo ven en la docencia una salida laboral en la cual no hay vocación ni compromiso. No me refiero a ellos ni me solidarizo con ellos. No creo que cualquiera sea capaz de dar clases y estoy convencida de que la responsabilidad de que haya docentes con esas características es del Estado que sostiene y apoya el sistema educativo tal como funciona hoy.

No creo tener toda la razón con respecto a la realidad en la educación, pero si puedo decir que la veo desde el relato de personas con vocación docente y con una clara perspectiva de cambio. No todos son así, como ya expuse anteriormente, con lo cual ya no voy a llamar maestro o profesor al que decide sacarse una carpeta médica para tomarse vacaciones, al que hace paro en la escuela pública pero no en la privada, al que trata al alumno como un idiota responsable de su propia ignorancia. Esos no merecen ningún reconocimiento. Sepamos diferenciar y no juzgar erróneamente por causa de unos cuantos que dejan mucho que desear.

maestro