El tiempo de la rebeldía ha llegado

Se ha hablado mucho durante estos días sobre el comienzo de clases interrumpido por los docentes en huelga y, a medida que pasa el tiempo y las escuelas siguen vacías, el debate crece y las opiniones se multiplican. Esto resulta confuso, ya que se han dicho algunas cosas que muy lejos están de ser reales. Repasemos un poco el repertorio de declaraciones:

En su discurso de apertura de las Sesiones Legislativas, la Presidente Cristina Fernández aprovechó para hacer publicidad de su gestión presidencial y la de su marido, aludiendo a que este gobierno fue el que más invirtió en educación en los últimos 30 años, no sólo en presupuesto sino en construcción de escuelas y universidades nacionales. Esta declaración, si bien se dio previamente al comienzo fallido de las clases, tenía como fin adelantar una opinión sobre el conflicto que se avecinaba.

Sin ánimos de contradecirla, pues estoy  de acuerdo con esta apreciación, considero esta declaración como mínimo oportunista y desviadora del tema en cuestión. La presidente en ningún momento se refirió a las condiciones en la que se encuentra el sistema educativo en general a causa de la desinversión. Sólo se limitó a resguardarse en una declaración que no hizo más que comparar su gestión con la de otros gobiernos. La traducción sería “nosotros invertimos más que cualquiera, entonces no reclamen porque antes estaban peor”.

Es cierto que se ha invertido mucho, pero también es cierto que las condiciones han empeorado sustancialmente. El salario real de un docente ha disminuido no sólo en cuanto a lo que obtiene de bolsillo (la mayoría de las veces sumas en negro y que no alcanzan a cubrir el mínimo) sino a la inflación que se ha desencadenado en estos últimos meses. Si vivir con $4000 hace un año era difícil, hoy es verdaderamente imposible si se tiene en cuenta que el kilo de tomate cuesta $30 y que la carne es un lujo que debería exhibirse en un museo. Ni siquiera es admisible ya contar con un fiado de la mano del almacenero del barrio.

Por condiciones me refiero también al estado de las escuelas públicas. Aulas deterioradas, llenas de manchas de humedad, ventanas rotas y lámparas sin focos. Baños sucios con inodoros perdiendo agua, paredes cayéndose a pedazos y puertas que no cierran. A esto hay que sumarle la falta de recursos mínimos como papel higiénico, borradores y tizas. No quiero dejar de lado a las escuelas que cuentan con comedores. Hoy tienen el mismo presupuesto por alumno que hace 3 años, con lo cual el menú se repite porque la plata no alcanza y cada vez son más los chicos que necesitan comer en la escuela.

La sordera del Scioli

Otra de las personas que habló de la situación que vive la educación pública fue el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires Daniel Scioli, quien advirtió que el conflicto “me llama la atención, me resulta extraño la forma tan contundente con la que los gremios salieron a sostener la medida de fuerza por tiempo indeterminado” luego de inaugurar una muestra rural en Ramallo el 12 de este mes.

No se sabe bien si la “sorpresa” que siente Scioli ante el conflicto tiene que ver con su actitud somnolienta ante el fuego que amenaza con dejar a la provincia de Buenos Aires hundida en cenizas o su desentendimiento total de la realidad de la educación. Algunos periodistas entendieron que Scioli se refería a un posible boicot al gobierno provincial de los docentes acompañados por fuerzas de la oposición.

No tengo en claro cuáles son las aspiraciones políticas de Roberto Baradel, quien hasta hace poco se encontraba en las filas del kirchnerismo. Tampoco creo que sea relevante si busca una candidatura. Scioli no entiende que hay que ser un gran profesional de la educación con vocación de servicio para poder dar clases en una escuela pública percibiendo un salario de $4000. No lo entiende y, por supuesto, no le interesa. Se llena la boca hablando de “las necesidades y el futuro de los chicos” luego de terminar con el pago de subsidios a todos los comedores de la provincia, instituciones que cumplen con un derecho más urgente que el derecho a la educación.

De Lucía: ¿Qué sabe usted de la educación pública?

Otra de las personalidades que se refirieron al tema fue la Directora de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires, la Abogada Nora De Lucía, quien declaró el 17 de este mes en el programa Intratables que “con el aumento propuesto por la provincia, un docente puede llegar a cobrar $44000”.

En este punto me surge una duda casi existencial y me pregunto si en esa cifra la Abogada De Lucía no habrá puesto un cero de más. Probablemente haya sido intencional y si algo logró fue incrementar la bronca del docente hacia el estado provincial y, además, el desprecio de la sociedad hacia los docentes.

A la Sra. De Lucía se le pasó decir que el aumento del 30,9% alcanzaría sólo a los maestros y que un porcentaje de esa suma se cobraría en negro. Además, olvidó mencionar el reclamo por el estado edilicio de las escuelas, del que ni ella ni el gobernador se hicieron eco por considerar lo mismo que la presidente con respecto a que la inversión en educación fue la más alta en 30 años. Lo que no olvidó señalar De Lucía fue que el aumento sería “significativo” si se tiene en cuenta que la mayoría de los docentes tienen más de un cargo y el aumento se aplicaría por cada uno de los cargos que se tengan. Pero claro, no dijo que los descuentos de IOMA también se hacen por cargo y que aún pagando el doble o el triple que cualquier afiliado, el servicio que perciben es igual de deficiente para todos. Tampoco mencionó el descuento por ganancias a aquellos que trabajan jornadas completas con el único fin de vivir dignamente.

Me queda claro que la Sra. De Lucía está fuera de órbita de cualquier tipo de discusión sobre educación pública. ¿Qué puede saber alguien que manda a sus hijos a una institución como el Colegio Lincoln de La Plata sobre la falta de papel higiénico en los baños y los vidrios rotos de las ventanas? ¿Qué le puede importar lo que cobra un docente a una funcionaria del ejecutivo que gasta medio millón de pesos en acondicionar vehículos oficiales y cerca de un millón en redecorar la residencia oficial?

A ninguno de los tres, Cristina, Scioli y De Lucía parecerías interesarles verdaderamente la educación pública. Es una de las banderas de este gobierno “nacional y popular” que para lo único que se utiliza es para hacer campaña, al igual que sucede con los derechos humanos y los planes sociales. Queda claro en las acciones que la educación forma parte de las prioridades de este gobierno sólo al momento de la discusión con la derecha y en época de elecciones.

Lo que me resulta preocupante e incluso peligroso es que desde el poder político se haya logrado revertir la responsabilidad y poner al docente como el culpable del deterioro de la educación pública. Y aún más preocupante es cómo ese discurso se reproduce mediáticamente, haciendo dudar a los más instruidos y poniendo en el podio a los militantes.

El debate sobre la educación pública se da en todos estos matices. Debemos escuchar con atención y saber que de un lado y del otro hay intencionalidad política. Lo que hay que saber diferenciar es si esa intencionalidad es electoralista o gremial. Defiendo la segunda, que es la que defiende los derechos de los trabajadores.

Marcha docente en La Plata, desde Plaza Olazabal a Plaza San Martín y Casa de Gobierno: Por más recursos, más capacitación, mejores condiciones de trabajo y salarios dignos.

Marcha docente del 19/3 en La Plata, desde Plaza Olazabal a Plaza San Martín y Casa de Gobierno: Por más recursos, más capacitación, mejores condiciones de trabajo y salarios dignos.

Fariña, la “inflación” y un análisis sobre la superficialidad del medio

Esta semana circuló por todos los medios la noticia del intento de suicidio de la novia de Leo Fariña, tras ser comparada con la ex del empresario, Karina Jelinek. Este hecho se produjo luego de que la revista Pronto, publicación semanal cuyos contenidos son principalmente datos sobre la vida personal de los famosos, titulara una nota “A Fariña lo agarró la inflación”, aludiendo al estado físico de su novia y comparándola con Karina Olga, quien según el ingenioso que escribió la nota, “luce un físico escultural”, a diferencia de la joven de 22 años, a quien describen como “de un físico renacentista”.

fariña

Sin hacer mención a la agudeza intelectual tanto del autor de la nota como del Editor de la revista, quien justificó su publicación aludiendo que fue a modo de broma, quisiera referirme al mensaje detrás de la publicación, a la triste avivada que significó esta nota.

Macarena tiene 22 años y parece ser que se tomó 32 pastillas de Alplax cuando vio lo que circulaba. No sé dónde vive, qué hace, ni qué piensa, pero me importa destacarla en esta oportunidad. No me da pena la comparación (ojalá algún día alguien me compare con Karina Jelinek), pero sí me genera cierta impotencia el estereotipo trillado pero con mucho marketing del que se hace eco esta revista.

Hay una imagen construida, un modelo a seguir, a través del cual se alcanzaría el éxito. Hablo en potencial por dos motivos: por un lado no soy para nada parecida a esos modelos y, por lo tanto, no sé si serlo me llevaría al éxito. Sin embargo, y por otro lado, no creo que el éxito tenga que ver con la imagen. Ese modelo, el que tanto pregonan los amantes de la moda como Pancho Dotto o Roberto Giordano, es el 90-60-90 de las pasarelas, los carteles de publicidad, las páginas de las revistas, los maniquíes de las vidrieras de los comercios, etc. Es el modelo de la espalda y cinturas pequeñas, de las piernas largas y delgadas y de las panzas chatas. Un modelo que nos tortura a las mujeres desde que tengo uso de razón y por el que todas desesperan.

Ese modelo nos vende no sólo éxito, sino también belleza, bienestar, salud, tecnología, dinero y hasta amor. El mensaje sería “nada te puede faltar con estas medidas”. Me suena a que si soy flaca, aunque tenga hambre, presión baja y mal humor, igual voy a ser feliz, el flaco que me gusta me va a dar bola, voy a tener plata y me voy a sentir una diva. Sí, claro.

Ese modelo de mujer es un modelo que sólo expresa a través de su cuerpo. Mujeres que lucen bien, huelen, bien, usan lindos zapatos, carteras, relojes y vestidos pero que no tienen absolutamente nada que decir. Son mujeres que no hablan porque no están ahí para decir nada. Mujeres que no tienen identidad. Solamente están ahí y su función es ser observadas.

Con esto no quiero decir que detrás de esa imagen no haya personas que piensan y sienten. Sería poco inteligente y hasta de mal gusto de mi parte. Estaría publicando mi opinión en las páginas de la revista Pronto, y créanme que eso es lo último que quiero. Me refiero al rol que cumplen esas mujeres en nuestra sociedad, no a lo que realmente son. Ellas están ahí para que nosotros las miremos y deseemos sus zapatos, su ropa, sus cuerpos, etc. Son objetos en los que ¿gracias? a los avances de la ciencia, podemos convertirnos con tan sólo poner unos billetes sobre el escritorio de un cirujano. Son los modelos que sirven para vender desde ropa interior hasta cubiertas para tractores.

Me preocupa que ante la aparición pública de una mujer que no tiene la panza chata, el culo redondo y los muslos separados, se hable de “inflación” en referencia a las “poco perfectas” medidas de la joven Macarena. Ella no tiene el “lomazo”  que tiene Jelinek, pero sin ninguna duda no padece de obesidad. Somos muchas las mujeres que  no lo tenemos y sin embargo, cada una de nosotras podría escribir su propio libro de vida.

La belleza de una mujer radica en sus ideas. Uno no se enamora de unos abdominales marcados o de unas tetas talle 100 (aunque es muy probable que ese sea el primer paso). El cuerpo de una mujer no la define como persona. Decir que Fariña se devaluó porque le gustan las mujeres más gorditas (en el caso de que su novia lo fuera) es decir que hay mujeres de mejor o peor calidad. Y eso no es lo peor del mensaje, sino que se entendería en esta nota que las mujeres esperan a un hombre como si fueran un animal que espera ser adoptado en una feria y que se va feliz con el primero que lo elija. No funciona de esa manera.

Es cierto que esta concepción de la mujer como objeto está vigente desde hace mucho tiempo, y también es cierto que ya hace algunos años que el género femenino ha logrado empezar a limpiar su imagen. Sin embargo, publicaciones como la de Pronto le quitan más que lo que le dan a este avance. Entiendo que haya que llenar espacios y que los tiempos en una redacción sean apremiantes, pero apelar a la crítica de una mujer que no tiene intención de salir en una revista de actualidad, habla del poco profesionalismo por parte de quienes escriben allí  y de su superficialidad alarmante. No quiero ponerme en una actitud moralista, pero me parece que estamos grandes para hacer reir a costa de otro en estos términos y bajo estas condiciones.

Es poca la información que circula por los medios, que por lo menos no atente contra la lucha que se emprende diariamente para terminar con los supuestos que estigmatizan a las mujeres. Personalmente puedo soportar que un Tinelli muestre mujeres desnudas todos los días en la televisión, no porque me guste, sino porque, en última instancia, esas mujeres están decidiendo estar ahí (más allá de lo que implique, lo cual nos llevaría a otro debate). De algún modo, todo contribuye a sostener esa idea de la mujer como objeto y lo considero de muy mal gusto, pero la publicación de Pronto traspasó todos los límites a mi entender permitidos, sobre todo cuando desde la Edición aseguraron haberlo hecho “en broma”.

No es broma calificar a una mujer por su aspecto físico, sobre todo si no desea ser calificada. No es broma equiparar una cuestión estética con la salud de una persona. Estar excedido de peso implica estar vulnerable a contraer ciertas enfermedades, tener panza y un poco de celulitis, no. No es broma decir que una mujer es de menor calidad que otra. Ya tenemos suficiente con tener que ver culos por todos lados como para que encima nos consideren peores por no ser casi anoréxicas.

No suelo adentrarme en debates que surjan en este tipo de revistas, pero ya estoy cansada de la comparación barata en la que devienen estas cuestiones. Sepan disculpar mis expresiones, mezcla de entusiasmo e indignación que me surgen desde lo más profundo, pero alguien tenía que profundizar un poco más sobre el asunto de si Fariña sale o no con una estatua griega.

Gracias Pronto, por tus aportes para papel higiénico.

Adjunto un testimonio que acabo de ver en Facebook, me pareció muy oportuno, ya que se trata de un testimonio de alguien que no es un “modelo”: 

“ADVERTENCIA: Esta foto puede ser considerada obscena porque la modelo no es delgada. Y todas y todos sabemos que solo la gente delgada puede mostrar sus abdómenes y enorgullecerse de sí misma. Bueno… pues yo no estoy de acuerdo. Este es mi cuerpo. No tuyo. MÍO. Lo que quiere decir que las decisiones que tome sobre él, no son tu puto problema. Lo que quiere decir que mi talla NO ES TU PUTO PROBLEMA.  Si mi panza grande y mis brazos gordos y mis estrías y mis muslos anchos te ofenden, no importa. No voy a esconder mi cuerpo y mi ser para no herir susceptibilidades.  Esta foto es para el extraño hombre en la iglesia de mi abuela, que me dijo que estaba demasiado panzona cuando tenía cinco años.  Esta foto es para mi entrenador de equitación, que me dijo que estaba demasiado gorda cuando tenía nueve años.  Esta foto es para la niña en mi campamento de verano que me dijo que sería verdaderamente bonita si tan sólo bajara unos cuantos kilos.  Esta foto es para todos los estúpidos agentes publicitarios, que insisten en vendernos cremas para deshacernos de las estrías, las cuales son la cosa más normal del mundo y la mayoría de las personas las tenemos (las mías me salieron en la pubertad). Esta foto es para el chavo en la fiesta, que me dijo que parecía una ballena varada.  Esta foto es para Emily de la secundaria, que me buleaba incesantemente, hacía videos burlones sobre mí, me enviaba correos asquerosos y me llamaba “manteca”. Me hacía sentir como si ni siquiera mereciera estar viva, sólo porque mi tamaño era mayor al suyo. Tenía 12 años. Y continuó buleándome por redes sociales hasta la preparatoria.  SOBRE TODO, esta foto es para mí. Para la chava que odiaba su cuerpo tanto que tomó medidas extremas intentando cambiarlo. Que lloraba por horas por el hecho de que jamás sería delgada. Que era acosada y atormentada y herida por el simple hecho de ser quien es.  Todo eso quedó en el pasado.  ESTE ES MI CUERPO. SUPÉRENLO.” ——- Del muro de Humans of New York.

Stella