Paren de sufrir

La libertad de prensa y la preocupación del periodismo. ¿Culpables o inocentes?

Hace mucho tiempo que se viene dando una batalla feroz entre quienes defienden a este gobierno y al modelo de país que propone y los que entienden que dicho modelo perjudica a la sociedad y buscan demostrarlo de cualquier manera. No necesito detallar quiénes son cada uno y por qué defienden sus posturas. Sí me voy a detener en una acusación particular que me ha movilizado y me ha dado mucho en qué pensar, sobre todo por mi formación y por ser parte de esta sociedad que desde ambos bandos se busca (dicen) preservar.

Me refiero al debate sobre la libertad de expresión y sobre la supuesta censura y autoritarismo que, según prestigiosos comunicadores, amenazan con convertir al país en una dictadura informativa. Repasemos algunas declaraciones.

El 7 de diciembre de 2012, Jorge Lanata, Alfredo Leuco, Nelson Castro y Pepe Eliaschev se presentaron ante la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) en el Congreso de la Nación, acompañados de legisladores de la UCR y el PRO, para evaluar el estado de la libertad de expresión en el marco de lo que en aquel momento se llamó 7D.

Jorge Lanata dijo: “Estamos defendiendo la democracia. La ley de medios fue hecha sólo para perjudicar a Clarín”. Así mismo, Alfredo Leuco aseguró: “Yo dije que el año 2006 era el de mayor momento de autoritarismo desde el retorno de la democracia en 1983. No me equivoqué. Desde entonces el Gobierno no ha  hecho otra cosa que perfeccionar el mecanismo de apriete al periodismo”. Por su parte, Pepe Eliaschev puntualizó: “Esto no empezó ahora ni en el 2009. En 2003, yo lo escuché con mis oídos: iban a gobernar en contra del periodismo. Cuando ellos dijeron que venían por todo, no estaban mintiendo”.

Nelson Castro no se quedó atrás y dijo que “el panorama del futuro es dificilísimo para el ejercicio de la profesión. En la suerte del periodismo se va a jugar la suerte de la libertad”. Ese día, los representantes de la oposición Federico Pinedo, Patricia Bulrich y Oscar Aguad, entre otros, firmaron un documento que se tituló “La Argentina camina peligrosamente hacia el control estatal de los medios de comunicación”.

La indignación colectiva continuó y en noviembre de 2013 Magdalena Ruiz Guiñazú y Joaquín Morales Solá se presentaron ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos (organización creada para proteger los intereses de Estados Unidos en los países de América) para denunciar la “preocupante” situación de la libertad de prensa en Argentina. Allí ambos denunciaron que “el Gobierno considera al periodismo como su único adversario, su único enemigo a vencer”.

Es curioso cómo estas declaraciones logran aún inundar el aire de la radio y la televisión, además de las páginas de diarios y revistas, sobre todo si tenemos en cuenta la realidad acerca de los constantes ataques a la libertad de expresión.

Ninguno de estos “incuestionables” hizo referencia, en ninguno de los espacios que ostentan para decir todo lo que en teoría no pueden decir, acerca de la responsabilidad del Grupo Clarín y La Nación, dueños mayoritarios de Papel Prensa, perseguidores infatigables de millonarios intereses económicos y principales instigadores de la desinformación y el periodismo “berreta”, en esta trama de silencio de la que culpan al Estado Nacional.

Ni Lanata ni Ruiz Guiñazú hablaron de los aumentos arbitrarios en el Papel Obra impuesto cada año por estos imperios económicos que afectan principalmente a las publicaciones independientes. La revista La Pulseada, órgano de prensa de la Obra del Padre Carlos Cajade, logró sacar el número de marzo del 2014 recién en abril debido no sólo al vaciamiento y a la deuda que tiene el Estado Provincial con todas las organizaciones de niñez sino también al costo del papel.

“El papel obra necesario para imprimir La Pulseada, que en diciembre pagábamos $12000, en febrero cotizó a $21000. Salimos en papel Ilustración porque insólitamente estaba más barato”, explicó Daniel Badenes, editor de la revista, en su nota Malabaristas, publicada en el número de marzo.

Así mismo, Claudia Acuña, referente del “Colectivo Lavaca”, que edita Mu, declaró para La Pulseada: “No es un aumento inflacionario. Es un aumento selectivo y político para expulsar a las revistas de papel obra, que son las independientes”.

Este no es el único problema que atenta contra la libertad de prensa de la que tanto eco se hacen Eliaschev, Leuco y Nelson Castro. También preocupa el tema de la distribución, ya que a pesar de que las ventas han bajado, los medios que se jactan de practicar un “periodismo independiente” saturan el mercado con publicaciones que no se venden, lo cual perjudica directamente a los más pequeños ya que ahora deben pagar no sólo por los ejemplares que se venden sino también por los que se devuelven.

En ese sentido, Ingrid Beck, directora de la revista Barcelona, dijo para La Pulseada que “hay medios gráficos que le reclaman al sistema un trabajo de ir y venir. Un camión que lleva cien revistas y trae de vuelta cien revistas. El editor no paga un peso y los distribuidores hacen todo el laburo igual. Eso hace que todo esté a punto de explotar. Nosotros somos los menos beneficiados porque si nos cobran por ejemplar devuelto, nos destrozan”.

Nada de esto se escuchó en los discursos de estos emblemas en los que se apoyan Clarín y La Nación para sostener su victimización frente a un panorama en donde ellos son claros beneficiarios. Así se entiende como, en palabras de Nelson Castro, “el panorama del futuro es dificilísimo para el ejercicio de la profesión”.

Si los únicos que dicen sufren el ahogo de los que lucran, entonces están en lo cierto Castro y Morales Solá. Si aumentar el precio del papel de manera arbitraria significa “perfeccionar el mecanismo de apriete al periodismo”, entonces las palabras de Alfredo Leuco son muy atinadas. Si denunciar los recurrentes atentados a la libertad de prensa significa señalar a estas grandes corporaciones como los responsables de que todas las publicaciones independientes (de intereses económicos, políticos y financieros) corran el riesgo de desaparecer, entonces estas declaraciones están aportando muchísimo a un debate que se torna cada vez más violento.

Es fundamental que, como ciudadanos y, sobre todo, como seres con capacidad de razonar, entendamos que aquel que dispone de horas de radio y televisión además de espacio ilimitado en medios gráficos para decir lo que piensa, por más absurdo e impreciso que sea, no es una víctima del autoritarismo y la censura. En todo caso está gozando del privilegio que otros profesionales más comprometidos no tienen, que es decir y preguntar lo que quieran.

Paren de sufrir y, si quieren preguntar, empiecen por esto. A lo mejor logran hacer algo de periodismo.

 

Que quede claro: no porque defienda el reclamo que hoy llevan adelante las únicas publicaciones que hacen periodismo de calidad en el país, estoy levantando la bandera del kirchnerismo. Esa es otra discusión que conllevaría otro análisis de otras características y que no cabría dentro de este debate. Me molesto en aclararlo para mantener mi línea y ser clara. Quien quiera caer en el lugar común y decir que soy de La Cámpora, como se dice ahora, que lo haga. Eso sí, le sugiero una relectura de esta nota y un esfuerzo intelectual mayor para tratar de entender lo que dice.

 

Estas son sólo algunas de las revistas que sufren el apriete de los que piden más libertad de expresión. Ellas no se venden porque nosotros las bancamos.

Estas son sólo algunas de las revistas que sufren el apriete de los que piden más libertad de expresión. Ellas no se venden porque nosotros las bancamos.

Fuentes:

-Diario Clarín del 2 de noviembre de 2013, nota “Periodistas denuncian en la OEA límites a la libertad de expresión”.

-www.tn.com.ar del 7 de diciembre de 2012, nota “La SIP, en el Congreso, escuchó la preocupación de los periodistas por los ataques a la libertad de expresión”.

-Infobae.com del 1 de noviembre de 2013, nota “Denunciaron ante la OEA ataques contra la libertad de prensa”.

– Diario Perfil del 2 de noviembre de 2013, nota “Magdalena confirmó que CIDH analizará las denuncias sobre ataques a la prensa”.

-Revista La Pulseada, nº 117. Marzo de 2014, nota “Malabaristas”.